ONCE CUENTOS
Cuento número uno:
Alguien vino desde muy lejos sin saber que decir.
Se parecía a mí mismo.
Cuando por fin habló, dijo que tenía buenas noticias.
Que tenía un plan para hacernos escapar.
Cuento número dos:
Las culpas se van montadas en esas nubes de ahí arriba
Mira como se las lleva el viento.
Sin saber a dónde ir pero sintiéndose ligeramente a la deriva.
Cuento número tres:
Está pasando otro día mirándome en el espejo.
A veces duele marcharse muy lejos.
Dejar atrás a las gentes, a las gentes de atrás.
Pero es muy fácil imaginárselo.
Imaginarse que te vas.
Cuento número cuatro:
El tiempo pasa y envejecemos.
Ellos dicen que no habrá tiempo para mañanas, que nos vamos a morir.
Pero puede ser que si te quedas muy quieto...
¿Serán inmortales los paralíticos?
Cuento número cinco:
Tengo una flor en el dedo gordo del pie.
Me ha nacido esta mañana al levantarme y no sé qué hacer con ella.
Aunque es invierno llevo sandalias por la calle.
La riego cada mañana en la ducha.
Siento subir su fragancia al caminar.
Cuento número seis.
Él tiene un paraguas antibeso. ¿De dónde lo habrá sacado?
Él quiere escapar a mi amor.
Siempre abre el paraguas cuando me ve aparecer por la calle.
Pero mi amor se dispara y le impacta en el culo.
Es un amor con efecto.
Cuento número siete:
Mi vida siempre pareció ser un porfavor.
La gente se piensa la mayoría de las veces que estoy esperando.
Es verdad, estoy esperando a un gracias que me caiga del cielo.
En vez de eso me caen ladrillos desde las azoteas.
Creo que un día alguno conseguirá escalabrarme.
Cuento número ocho:
Esperando que alguien me lleve a casa, camino por la carretera.
Yo sé que nadie transita con su coche por este camino abandonado.
¡Ay! Que solo me siento.
Me voy a tirar por ese precipicio de ahí.
Cuento número nueve:
Un extraño me ha besado hoy por la calle.
Después se ha marchado muy contento haciendo cabriolas mientras caminaba.
Yo me he quedado muy quieta, paralizada durante unos minutos, pensando.
Después me he tumbado en la acera a ver que pasaba.
Cuento número diez:
Fíjate en ese mendigo tocando su tambor.
La gente le ha tirado muchas monedas.
Seguro que comerá caliente esta noche.
Ya sé que no toca mal su instrumento pero es un mendigo.
Algún día tendrá que vender su tambor para comprarse un bocadillo.
Cuento número once:
Me gusta sentarme en los parques a esperar que ocurra un milagro.
Que el tiempo se detenga y me quede sentado para siempre en este banco, me digo.
Q-u-e e-l t-i-e-m-p-o s-e d-e-t-e-n-g-a
O q-u-e p-a-s-e m-u-y d-e-s-p-a-c-i-o.
¡-M-i-l-a-g-r-o-!
- - - - - - - - - - -
...
.
Alguien vino desde muy lejos sin saber que decir.
Se parecía a mí mismo.
Cuando por fin habló, dijo que tenía buenas noticias.
Que tenía un plan para hacernos escapar.
Cuento número dos:
Las culpas se van montadas en esas nubes de ahí arriba
Mira como se las lleva el viento.
Sin saber a dónde ir pero sintiéndose ligeramente a la deriva.
Cuento número tres:
Está pasando otro día mirándome en el espejo.
A veces duele marcharse muy lejos.
Dejar atrás a las gentes, a las gentes de atrás.
Pero es muy fácil imaginárselo.
Imaginarse que te vas.
Cuento número cuatro:
El tiempo pasa y envejecemos.
Ellos dicen que no habrá tiempo para mañanas, que nos vamos a morir.
Pero puede ser que si te quedas muy quieto...
¿Serán inmortales los paralíticos?
Cuento número cinco:
Tengo una flor en el dedo gordo del pie.
Me ha nacido esta mañana al levantarme y no sé qué hacer con ella.
Aunque es invierno llevo sandalias por la calle.
La riego cada mañana en la ducha.
Siento subir su fragancia al caminar.
Cuento número seis.
Él tiene un paraguas antibeso. ¿De dónde lo habrá sacado?
Él quiere escapar a mi amor.
Siempre abre el paraguas cuando me ve aparecer por la calle.
Pero mi amor se dispara y le impacta en el culo.
Es un amor con efecto.
Cuento número siete:
Mi vida siempre pareció ser un porfavor.
La gente se piensa la mayoría de las veces que estoy esperando.
Es verdad, estoy esperando a un gracias que me caiga del cielo.
En vez de eso me caen ladrillos desde las azoteas.
Creo que un día alguno conseguirá escalabrarme.
Cuento número ocho:
Esperando que alguien me lleve a casa, camino por la carretera.
Yo sé que nadie transita con su coche por este camino abandonado.
¡Ay! Que solo me siento.
Me voy a tirar por ese precipicio de ahí.
Cuento número nueve:
Un extraño me ha besado hoy por la calle.
Después se ha marchado muy contento haciendo cabriolas mientras caminaba.
Yo me he quedado muy quieta, paralizada durante unos minutos, pensando.
Después me he tumbado en la acera a ver que pasaba.
Cuento número diez:
Fíjate en ese mendigo tocando su tambor.
La gente le ha tirado muchas monedas.
Seguro que comerá caliente esta noche.
Ya sé que no toca mal su instrumento pero es un mendigo.
Algún día tendrá que vender su tambor para comprarse un bocadillo.
Cuento número once:
Me gusta sentarme en los parques a esperar que ocurra un milagro.
Que el tiempo se detenga y me quede sentado para siempre en este banco, me digo.
Q-u-e e-l t-i-e-m-p-o s-e d-e-t-e-n-g-a
O q-u-e p-a-s-e m-u-y d-e-s-p-a-c-i-o.
¡-M-i-l-a-g-r-o-!
- - - - - - - - - - -
...
.

1 Comments:
Me encanta como cuentas los cuentos. El tiempo, curioso elemento, últimamente también he pensado en el. Mmmmm, últimamente, el tiempo sigue sin pararse y yo me he quedado en no sé dónde. Últimamente también te siento muy lejos, ya te digo, no sé donde estoy. Gracias por los cuentos, me encantaron. Mua!
Publicar un comentario
<< Home