domingo, octubre 22, 2006

Sobre el discurso pretendidamente circunspecto.



Es lo que tienen los discursos, que son de aspecto “circunferencia”. Y este, en cualquier caso, también es un círculo.
(Rima omitida).
Aparentemente e independientemente de la longitud de su radio, es orondo, como cualquier círculo, no tiene principio ni fin, y además está vacío por dentro. Este, es un discurso completamente inútil y retrasado, así que, a pesar de sus ínfulas funambulescas y fulanos carmines, no pretende apenas nada, más que leerse así mismo y chapotear en su vanidad encubierta.
Es un discurso cocinero, que amasa, estofa y marina estrofas de alguna lengua oída en toboganes, de charcuteros, hojalateros y golondrinas.
Es un discurso tintorero, limpia y almidona puños, mangas, braguetas y cuellos, sin sentir gloria ni pena ni afán de ir al cielo.
Es un discurso, como se puede observar, poético, de ficción, maniático, de verdad, no se sabe ni se pregunta si comer o garchar. Es todo a la vez, es lo que usted prefiera tomar.

¿Un chorizo, una tortilla? Lo sentimos, aquí solo hay malentendidos y quíntuples sentidos.
Lo que hay sobre todo, son círculos.
Muchos círculos, círculos a cántaros, círculos cometidos con sombreritos y sombrillas, que pasean de la mano por desagües y alcantarillas.

Es lo que parece este discurso pretendidamente circunspecto, no hay nada que entender, es amorfo de aspecto y además, es feo.


Nota al pie:

Querido pie: Hoy me has andado muy bien, y el callo...

Aplíquese esto a todos los discursos póstumos que han sido cedidos por la fundación "Paralíticos Juveniles María Cristina".
Son todos iguales.

2 Comments:

Blogger Glube said...

...y no tengo nada que decir sobre los discursos en forma de circunferencia, redondos, orondos, quizá sea que últimamente pocas cosas tengo que decir y más ahora que parece que se me están vaciando las palabras...sólo pienso (que conste en acta que no lo digo) que fue una lástima encontrar dos pies japoneses escondidos entre un ovillo de nadas porque perdidos, todos, en la nada y mientras también en ella perdíamos nuestro tiempo, olvidamos que cuando nos conocimos nuestros besos fueron azules...
...y redondos.

Un abrazo enorme de quien no acuchilla, sino roza.

vie nov 03, 05:43:00 p. m. 2006  
Blogger dolores (de) piñata said...

solo hay que sentarse a esperar a ver si el círculo, que no te he dicho que es circunstancial además de ser circunspecto, pasa a ser disco, ovillo, planeta, maraca, peonza, croqueta, piñata o cualquier paralelepípedo que esté relleno por dentro y adquiera forma de círculo.
¿Acaso no te diste cuenta que la piel del tambor solo rellena vacío
y que bajo la piel del tambor, solo hay vacío? Pero de esto ya no me acuerdo.
Yo me acuerdo de lo que me apetece y me acuerdo de besos azules y de maracuyá, de bragas japonesas y de abrazos, que en ese caso, perdóname, me acuchillaron la aorta, los ventrículos y sobre todo, la pena. Así que, con tu permiso, déjame ser acuchillada por tí de vez en cuando sin círculos que sostengan pieles de tambor y sin triángulos, avancemos en línea recta que es el único camino, si no mejor, es el más acertado a estas alturas geométricas.

Un beso.

dom nov 05, 06:15:00 p. m. 2006  

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