A TIENTAS
Humea tu aliento, ni frío, ni caliente, sobre mi entrecejo fruncido y tus pestañas se frotan contra mi pelo dormido. Hay una piel vanidosa, saltando por querer ser más alta, más turgente, bajo un arco hecho de ingles, goteante de zumo de harina y no alcanza a los párpados fríos de lo ciegos que están y de ausentes, para colmarlos de besos. Los párpados están escondidos tras una ventana viendo un árbol estallar. Es la bomba atómica y quiero quedarme en casa. Hay lluvia ácida ahí fuera tras la explosión nuclear y nadie lo sabe. Los niños, ingenuos, salen de sus casas sin protección de paraguas plomados y se les van cayendo los rasgos y el pelo hasta los pies que también se deshacen por la radioactividad. Me vas meciendo los codos, los pies, en las uñas pones tu acento para que se reaviven de día, y yo que estoy bajo un paraguas de plomo que sale a la calle a buscarte. Te preparas saliva bajo la lengua, la empujas hasta los labios que se encogen formando un canuto por donde se escapa el líquido, me mojas la cara y soplas en los oídos. Tengo miedo y cuidadito de quedarme dentro y no mojarme con ni tan solo una gota de lluvia electrónica, protónica, neutrónica, pero me mojo porque el viento azota, tormentoso por la onda expansiva. Siento otra explosión hecha de luz muy intensa cuando separas los párpados con los dedos.
Despierta, susurras.
Despierta, susurras.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home