LUDICRA PUERORUM OCCULTATIO
Al que juegan los muchachos, haciendo uno de ellos el dormido, hasta que los demás se esconden.Uno imitando al gallo dice, quiquiriqui, entonces despierta y va a buscarlos.Al primero que coge y encuentra, le lleva a su lugar.
Un, dos, tres:
Giro de talones y todo está en silencio. Ni un alma respira por debajo de las sillas ni una risa se descuelga por las encías.
Pero están ahí, todos lo sabemos. Estan ahí, están ahí...Están!
Decisión de uno es la de encontrarlas o dejarlas pacer bajo la cama para que engorden cual gorrino bajo la encina.
Decisión de uno es la de volverse hacia una ventana y mirar distrídamente un paisaje idílico hecho de bocas calladas y de galletas en la cocina.
Descisión de uno es la de boquear como un pez al intentar destaparlas. La visión, créanme es terrorífica pues están cubiertas de viscosa hiel y no tienen huesos que las sustenten durante mucho tiempo.
Ayer dejé de estropearme las uñas de tanto rascar las cortezas de los troncos de los alcornoques y no sólo permití que se escondieran, también me escondí con ellas.Aprendí sus costumbres, comí lo mismo que ellas, fuí nómada en tropel y en patrulla y escondí los dientes y la podredumbre como un solitario onanista.Me convine con ellas y pacté con sangre que yo también, sería una Mentira.
Después quise salir de nuevo a contar en alto y volver a buscar y a cazar de vez en cuando a alguna mal escondida, pero en mi carcaj ya no quedaban flechas, ni confianza, ni ganas de jugar. Ni siquiera al corro de la patata.
Ni siquiera.
Un, dos, tres:
Giro de talones y todo está en silencio. Ni un alma respira por debajo de las sillas ni una risa se descuelga por las encías.
Pero están ahí, todos lo sabemos. Estan ahí, están ahí...Están!
Decisión de uno es la de encontrarlas o dejarlas pacer bajo la cama para que engorden cual gorrino bajo la encina.
Decisión de uno es la de volverse hacia una ventana y mirar distrídamente un paisaje idílico hecho de bocas calladas y de galletas en la cocina.
Descisión de uno es la de boquear como un pez al intentar destaparlas. La visión, créanme es terrorífica pues están cubiertas de viscosa hiel y no tienen huesos que las sustenten durante mucho tiempo.
Ayer dejé de estropearme las uñas de tanto rascar las cortezas de los troncos de los alcornoques y no sólo permití que se escondieran, también me escondí con ellas.Aprendí sus costumbres, comí lo mismo que ellas, fuí nómada en tropel y en patrulla y escondí los dientes y la podredumbre como un solitario onanista.Me convine con ellas y pacté con sangre que yo también, sería una Mentira.
Después quise salir de nuevo a contar en alto y volver a buscar y a cazar de vez en cuando a alguna mal escondida, pero en mi carcaj ya no quedaban flechas, ni confianza, ni ganas de jugar. Ni siquiera al corro de la patata.
Ni siquiera.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home